miércoles, 30 de octubre de 2019

Los Pueblos Originarios y la tierra (I).



Paisaje y Desarrollo










Muchas veces hemos oído la denominación “pueblos indígenas” o “pueblos originarios” para referirnos a los pueblos que estaban en distintos territorios antes de la llegada de la “civilización”, que casi arrasó con sus costumbres, su territorio e incluso con su supervivencia física, pero que aún conservan una identidad propia.


Hasta no hace mucho, e incluso en la actualidad para algunas personas, denominación usada en un sentido peyorativo o, como mínimo, desde un pedestal de superioridad de un mundo, el nuestro, mal llamado “desarrollado”.


 Pero… ¿qué desarrollo importa? ¿desde qué punto de vista? ¿tecnológico, personal, comunitario, ambiental…? ¿Cuál es el grado de relación que hay entre el desarrollo de las personas y los ecosistemas? Y ¿cómo viven esta relación las comunidades originarias?


La cosmovisión de los pueblos indígenas y de las comunidades afrodescendientes se caracteriza por su unión al territorio, tanto en lo que respecta al uso que hacen de los recursos naturales como al vínculo espiritual que les une a él. Su identidad y cultura están ligadas a la madre tierra, formando una unidad con ella. En estas comunidades la individualidad que caracteriza a nuestras sociedades occidentales queda superada por el espíritu colaborativo y el disfrute colectivo de la Naturaleza, siendo la propiedad comunal de la tierra un signo de esta diferente organización social.



Actualmente, hay alrededor de 370 millones de indígenas en más de 90 países, constituyendo el 5 % de la población mundial. Muchos viven en América Latina, como en la zona andina, en la que convergen etnias que se distribuyen entre Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile, como los quechuas, aimaras, mapuches. También en Guatemala y México representan un porcentaje elevado de la población, siendo los mayas, zapotecos y mixtecos muy numerosos. 


En América del Norte quedan algunos pueblos nativos (apaches, cheroquis, navajos…). Muchos más se ubican en Asia (beduinos, apatanis, cachemires, cantoneses, etc.) y en África (bosquimanos, tuaregs, masais…). En Australia y Nueva Zelanda aún permanecen algunas comunidades como los maoríes, kooris, anangus...).


Viajando a la Quebrada de Humahuaca…


CC BY 2.0Si nos acercamos a la zona andina y en concreto al Noroeste de Argentina (NOA), nos encontraremos con la provincia de Jujuy. En ella se ubica la Quebrada de Humahuaca, de grandes montañas escasamente pobladas, tanto de vegetación como de personas, que acoge algunas poblaciones que viven de la agricultura desde tiempos ancestrales y, más recientemente, del turismo atraído por la Naturaleza. No en vano, la Quebrada fue declarada Patrimonio Paisajístico Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2003, en base a la interacción entre las personas y el medio ambiente.


Molle y sauce llorón

Dentro de la extensa Quebrada, nos detendremos en el Departamento de Tilcara, su centro neurálgico, y en la población que lleva su nombre. En ella encontramos sauces, molles (de la familia del lentisco), álamos y churquis (especie de acacias). Y, sobre todo, unos impresionantes cactus, los “cardones”, que pueden alcanzar ¡más de 15 metros de altura! y que caracterizan el paisaje, dándole su seña de identidad y siendo un gran atractivo para visitantes.


Cooperativa CAUQUEVA



El otro lado de esta ecuación son los pueblos originarios que habitan Tilcara (localidad autodeclarada municipalidad indígena): kollas y omaguacas (de Humahuaca). Uno de sus pilares económicos, tanto para el autoconsumo como para el comercio es la agricultura.


 Muchas familias forman parte de cooperativas para comercializar sus productos, como la CooperativaCauqueva, radicada en Maimará, a pocos kilómetros de Tilcara, que ha recuperado muchos cultivos andinos y les ha dado salida más allá de la Quebrada. Mediante un trabajo de producción comunitaria (“mingas”) se cultiva choclo (maíz), papas (patatas), porotos (judías), trigo, quínoa, así como zapallo (especie de calabacín), cayote (calabaza de cabello de ángel), alfalfa, cítricos y frutales, son la base de esta agricultura.




Cardón
El cardón (Trichocereus pasacana), no sólo es atracción turística, sino un gran protagonista en la vida cotidiana, ya que las comunidades rurales usan sus frutos como alimento energético, así como su mucílago como protector gástrico, analgésico y para la acidez estomacal. Con su madera fabrican mesas, sillas y objetos para el hogar y en la construcción de sus casas. Socialmente tiene un papel lúdico en juegos infantiles como el juego del corro y el del escondite. Incluso en la agricultura lo usan como espantapájaros.


Otras plantas de la zona las utilizan por sus propiedades medicinales. Así, la chachacoma (Senecio eriophyton) es útil para el mal de altura; la rica-rica (Alcantholippia desertícola) para el dolor de estómago, diarrea, tos y resfriados; la muña-muña (Satureja parviflora) para la indigestión, dolor de estómago y como afrodisíaca. También forman parte de su “farmacia natural” otros “yuyos” como la manzanilla, la malva o el romero.


Cooperativa Flor del Cardón
Asimismo, les dan uso a las hojas del molle, del álamo, a la remolacha y al repollo para teñir los tejidos hechos de lana de oveja y llama que, en forma de tapices, jerseys, bufandas, etc., venderán en el IDI (Instituto de Desarrollo Indígena), creado expresamente para las artesanas locales, como es el caso de las mujeres de la Cooperativa Flor del Cardón.


Igualmente, la tierra en la que viven es un espacio en el que practican sus creencias y ritos, como el culto a la Pachamama (Madre Tierra). Este culto no se concibe si no es en comunidad, en contacto directo con la tierra y con los frutos que de ella se obtienen. Dar y recibir. Agradecer y pedir.


Está claro que para las comunidades indígenas es fundamental el territorio con sus árboles y plantas, el agua y los espacios naturales como medios para practicar su cosmovisión.


¿Qué ocurre con estos medios que necesitan para su desarrollo?


 Por un lado, el agua es un recurso que escasea en la Quebrada debido a las bajas lluvias que nutren el río Grande, del que se obtiene fundamentalmente el agua. Por otro lado, las comunidades indígenas (en cualquier parte del mundo) tienen problemas con la titularidad de las tierras, ya que no tienen documentos. Al no considerar el concepto de propiedad de las sociedades occidentales, para ellos, la tierra pertenece a quien vive en ella y es comunal. Esta cosmovisión y la consiguiente falta de títulos de propiedad les hace vulnerables ante las demandas de los gobiernos para proyectos estatales o de multinacionales, resultando muchas veces en desalojos que cambian completamente su modo de vida, ya que, con la pérdida de las tierras, se les priva de la capacidad de obtener ingresos de su cultivo, de recuperar la salud con las plantas medicinales o de practicar sus creencias en el entorno de sus antepasados, entro otros usos.

Esto sucedió en el proceso de Declaración de Patrimonio por la UNESCO, que tuvo lugar en la provincia de Jujuy (Argentina), concretamente en una zona que agrupa varios Departamentos y que es la Quebrada de Humahuaca.

Los resultados fueron muy perjudiciales para la forma de vida de los Pueblos Originarios, ya que se trataba de una actuación sobre el territorio, con enfoque de turismo convencional, afectando al uso ancestral de las tierras comunales.

No es la primera ni la última vez que comunidades indígenas son desplazadas de su territorio o privadas de los beneficios de la Naturaleza. Y esto nos afecta  a tod@s porque no debemos olvidar que su modo de vida es garante de la conservación de los ecosistemas y, por lo tanto, de los servicios ecosistémicos que tanto nos benefician, a diferencia de nuestro mundo "desarrollado" capitalista y urbanita, que normalmente los degrada.




















Inicio

El imposible desarrollo de Palestina

  Disminución de los territorios palestinos PALESTINA Me da un poco de vergüenza hablar en estos momentos de desarrollo humano del pueblo ...